Me levanto en la
madrugada gracias a que escucho el sonido de mi celular.
− ¿Quién será a
estas horas? – me pregunto medio dormida. Jalo el teléfono móvil hacia mi
entrecerrando un poco los ojos, ya que no llevo los lentes de contacto y no
alcanzo a distinguir bien lo que se ve en la pantalla. Lo acerco un poco más y logro distinguir las letras. “Harry Styles”. – ¿Bueno? ¿Paso algo?
− ¡No! ¡Cómo
crees! Es que estoy en el antro con Lou y él quiere que te vengas… − dice
Harry entre risas y con la música tan alta que apenas & logro
escucharlo.
− ¿Te sientes
bien? Te oigo un poquitín tomado…
− ¡Claro que sí, _____(TuNombre)!
¿Cuándo has visto que se me pasen las copas, eh? No me respondas… − dice
volviendo a reír.
− Tienes razón,
mejor no te respondo… Voy por ustedes, me da miedo dejarlos así. – respondo
mientras me pongo las pantuflas y luego salgo de la habitación apresurada. –
¡Papá! ¡Mamá! Voy por Harry y Louis, no tardo… − digo aunque sé que a mis
padres no les interesa mucho a donde vaya. Jalo las llaves del coche y
salgo de la casa. – ¿Al de siempre, verdad? ¿Harry? ¡Harold!
− ¡Ah, sí! Es que
ya vez que Louis siempre anda presentando…
− ¡Cállate,
cínico! ¡Córranle que estoy en pijama! ¡Estoy en la puerta! ¡Agh! – grito al
teléfono. Espero un buen rato & decido asomarme por la entrada pero no los
veo por ningún lado. Estoy empezando a desesperarme así que entro al lugar. – ¿Dónde
estarán? ¡Parecen niños! Inmaduros… ¡Ah! Ya los vi. ¡Así les va a ir! ¡Y más a Harry! ¡Harold Styles! ¡Ven acá a la de ya! Y tú también Louis, que
no me tienes nada contenta. – grito.
− ¡Ay, ay! ¿Qué
paso, ya te enojaste, bonita? – me pregunta Louis.
− ¡Ya mi vida,
relájate! Mejor vente a la barra & nos echamos una copita, ¿sale, mi vida,
hermosa, preciosa? – me dice Harry intentando convencerme sin éxito alguno.
− ¡Una copita ni
que nada! ¡Nos vamos ahora mismo! ¡Y los dos estarán en mi casa hasta que
se les pase la borrachera! ¡Ay, niños, ay! – digo jalándolos de las orejas como
a un par de niños pequeños.
− Pero... Mi
vida... Es que... – tartamudea Harry.
− ¡Es que nada! –
lo interrumpo.
− Hazle caso su
vida... – me dice Louis. Yo solo lo volteo a ver feo y lo empujo dentro del
coche. – ¡Salvaje! – grita.
Subo al coche y manejo directamente a casa, sin decir ni una sola palabra. Llego y
volteo a ver a los chicos que se habían quedado dormidos desde hace un buen
rato. Bajo y abro una puerta, luego la otra, y ambos caen soltando
quejidos.
− ¿_____? –
pregunta Harry confundido.
− ¡Vaya! ¿El
chico empieza a reaccionar? – respondo enojada.
− Agh, mi cabeza.
– gruñe Louis.
− ¡& te lo
tienes bien merecido! Louis, ¿qué hacías presentándole chavas a mi novio? ¿Acaso
no eras mi mejor amigo?
− ¿Eso hice? Oh...
Lo siento... Pero sabes que Harold no tiene ojos para nadie más que para ti. –
responde poniéndose de pie y agarrándose la cabeza.
− Les pediré algo
a los dos. – empiezo a decir mientras abro la cerradura de la puerta. – Si me
quieren, ¡dejen de ir al maldito antro! ¡Y no se irán hasta que amanezca!
Así que pónganse cómodos en la sala, okay? – concluyo y luego subo las
escaleras furibunda para encerrarme.
− ¡Amor! ¡Espera!
Es que… − empieza a decir Harry, sin embargo, cierro la puerta en su cara,
quedándome pegada a la puerta para oír que decían.
− Como que se van
acabando nuestras saliditas… Hazza… − dice Louis en tono burlón.
− ¡Sí! ¡Y
todo fue tu idea! ¡Así que cállate o mi cabeza estallará! – le responde Harry
realmente enojado.
− En el tercer
cajón hay pastillas. Solo quedan tres, así que solo deberías tomar una. – dice
Louis sentándose en el sillón de la sala, subiendo los pies y cruzándolos.
− Ah, mira.
¿Y tu cómo sabes todo eso? Si se puede saber. – pregunta aún molesto.
− Soy su mejor
amigo. Lo sé todo. ¡Duh! – lo reta.
− Eso crees tú.
¡Pero es mi novia! Y jamás la conocerás de la forma en que la conozco. –
dice llevándose una pastilla la boca, que se traga después de un par de
segundos. – Grábalo en tu cabecita, ¿quieres? – concluye dándose golpecitos con
el dedo índice en la sien. Se da la vuelta y se encierra en el cuarto que
de vez en cuando lo dejo usar. Louis cierra los ojos de jalón y se deja
llevar por el sueño.
Solo pude dormir
una media hora y por más que lo intento no logro cachar el sueño de nuevo.
Le doy vueltas al asunto y por fin junto fuerza para levantarme de la cama y bajar por las escaleras. Voy caminando en cuclillas y me
asomo a la recámara donde esta Harry. Él está dormido, tranquilo. Cambio de
idea y mejor me dirijo a la sala con Louis.
− Lou… ¿Estas
despierto? – preguntó en voz baja para evitar despertar a Harry.
− Si corazón,
aquí estoy. – responde.
− ¿Vamos a mi
cuarto, sale? Es que siento que vamos a despertar a Harry.
− Si, como
quieras, _____.
Mientras subimos
las escaleras logro notar al chico raro. Cierro la puerta del cuarto y me
siento en la cama.
− Tommo… Te
siento raro. Si fue por lo de hace rato en serio perdón, pero me hizo enojar
mucho que le presentaras chavas a Harry. – digo bajando la mirada.
− No. No es por
eso. – responde a mis palabras.
− ¿Entonces?
− Solo es un
pequeño secreto que traigo… Ya no lo soporto más pero en serio no es
nada importante.
− Vamos, pues
cuéntalo. Sabes que soy tu mejor amiga y qué guardaré muy bien tu secreto. –
digo con una sonrisa entre labios. – Además se sentirá bien contarlo. Vamos.
− Precisamente
por eso no te lo diré. Porque eres mi mejor amiga. – dice mientras desvía la
mirada.
− No entiendo. Tu y yo siempre nos contamos todo.
− Pero mi secreto
es otra cosa que no entenderás… Perdón, _____, no puedo.
− ¿Harry lo sabe?
– pregunto extrañada.
− ¡No! Ni se lo
imagina. Bueno, tal vez…
− Esto está muy
raro, y pienso llegar al fondo. ¡Pero ven acá, cosa con patas, y dame
un abrazo! Quiero verte sonreír.
Él se para y
viene hacia mi y me da un abrazo diferente a los que normalmente me daba.
Este abrazo jamás lo voy a olvidar. Este abrazo es uno dulce y cálido.
− Te amo mejor
amiga. – me dice Louis al oído.
− Aww, corazón.
“MEJORES AMIGOS POR SIEMPRE”, ¿lo recuerdas? – digo.
− Claro que sí.
“HASTA QUE SEAMOS PASITAS”. – me responde Louis y ambos reímos. Oigo unos
ruidos y unos golpes que vienen de abajo. Volteo a ver a Louis y los
dos bajamos corriendo. Entramos al cuarto de Harry y lo veo tirado alado de
la cama con el pelo revuelto.
− Me caí. – dice
Harry sin levantarse. Louis se empieza a atacar de risa.
− ¡Mi amor!
¿Estás bien? – digo corriendo hacia el y cuando estoy cerca le acaricio la cabeza.
− Si estoy bien…
Pero me duele.
− ¡Ay, no! Ven.
Ahorita te curamos. – lo jalo de un brazo para que se siente en la cama. –
Ahorita lo arreglamos. Voy por árnica y hielo. – le doy un beso en los
labios y salgo corriendo a buscar lo que necesito.
− ¿Es perfecta,
no? – le dice Louis a Harry. – “Ahorita lo arreglamos. Voy por árnica y
hielo. Muak. Muak. Muak.” – dice tratando de imitar mi voz.
− Pues si…
Gracias por presentármela, es el ángel de mi vida.
− No solo de la
tuya. – suspira Louis.
− ¿A qué te
refieres con eso?
− Oye, tranquilo
viejo. Pues que desde que la conozco me alegra. – se burla Louis.
− Ya, ya. Vengo, vengo.
– grito mientras corro.
– Gracias, te amo
chiquita. – dice Harry.
– Sabes que no
hay de que, yo también te amo. – digo mientras me siento en sus piernas. – Deja
te pongo árnica. – digo poniendo pomada entre mis dedos, que luego paso por su
cabello, entre sus rizos. – Y ahora, te detengo el hielo. – pongo el hielo
en su cabeza y me quedo mirándolo fijamente a los ojos. Nuestros rostros
comienzan a juntarse y dentro de poco rato estamos besándonos.
– Oye, ¿y
Louis? – pregunta Harry notando que no está en la habitación.
– No lo sé.
Estaba aquí hace unos segundos. – digo extrañada.
– Aquí estoy. –
dice Louis entrando en la habitación.
– ¿Por qué esa
cara larga amiguín? – pregunta Harry bromeando, sin embargo, Louis no le
responde más que con un bufido. – Bueno, pues, yo ya me voy. – dice Harry, me
besa y le da una palmada en la espalda a Louis, luego me manda un beso
desde afuera, a través de la ventana.
– Y bien. ¿Qué
sucede?
– ¿Qué sucede? ¿Qué
sucede de qué?
– ¡Louis! Yo sé
que tienes algo, ¿porque no me lo quieres decir, eh?
– ¡Porque no es
nada, _____! ¿Cómo te diré algo que no existe, eh? Ya. Tranquilízate. ¿Puedo
tomar una ducha?
– Sí. Deberías de
hacerlo. Apestas a alcohol. – digo algo enfadada por la falta de confianza de
mi amigo. – Tu toalla está en la bardita. – él no dice nada y sube, yo saco
mi celular y le marco a Harry.
– Bebé. – dice
Harry al otro lado del teléfono.
– Hola amor. –
respondo cariñosamente.
– ¿Ya te dijo
algo ese muchacho?
– No, y de
verdad me molesta su falta de confianza hacia nosotros. Somos sus mejores
amigos, ¿qué no? – digo sin cuidar el volumen de mi voz.
– Creo que ya sé
que es lo que pasa aquí…
– Claro, falta de
confianza, ¡lo he dicho!
– No, no, mi
vida, eso no. Bueno, aparte. – dice, y luego hay una larga pausa. – A mí se
me hace que tiene problemas de amor, tú sabes….
– ¿Qué? ¿Amor? ¿Cómo?
Solo le ha gustado su vecina, y realmente sufrió mucho.
– A mí se me hace
que no solo le ha gustado su vecina. Tú también. – dice Harry muy convencido.
En cuanto dice eso las palabras se quedan sonando una y otra vez en mi
mente. *Tú también, tú también.*
– ¿Yo también? ¡Estás
loco!
– No, no estoy
loco. Eso no es lo único que sé. También sé que él te está empezando a gustar.
– ¡Harold! ¿Cómo
piensas eso? ¡Sabes que yo amo tanto a Louis como a un hermano!
– Perdón mi vida
pero es que pasas tanto tiempo con el que a veces me pongo celoso…
– Sabes que yo
NUNCA me enamoraría de Lou, amor.
– Bueno, te creo…
Me tengo que ir, salúdalo de mi parte. Te amo. Adiós. – dice pegándose un poco
más al teléfono para mandarme un beso.
– Si Harry, te
amo. Bye. – concluyo colgando el celular. Me giro e inesperadamente encuentro
el rostro de Louis asomándose por el marco de la puerta. No puedo decir nada,
sin embargo, ya que desaparece en segundos.
---------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Qué les parece? Bueno, si quieren que suba otro capítulo dejen su comentario(;
Andrea xx