sábado, 1 de junio de 2013

'True Love Comes Just Once' Capítulo 3



Abro los ojos de un jalón. Una habitación blanca, sumamente limpia, llena de máquinas y tubos que salen de mi cuerpo. Trato de aferrarme a algo para levantarme, sin embargo, no hay ninguna pared cerca de mí, y las sábanas pesadas que cubren mi cuerpo se resbalan con mucha facilidad. Caigo rendida, cerrando los ojos unos instantes, tratando de recordar lo que había pasado el día anterior. ¿Qué hago yo aquí? ¿Acaso no debería de estar disfrutando a mi novio en estos momentos? Mi novio. Esa palabra me llega como luz parpadeante a la mente. Mi novio. ¿Dónde estará? ¿Estará bien? Siento un miedo punzante en la boca del estómago, esa preocupación que da cuando no sabes bien qué pasa. Intento tragar saliva por mi garganta irritada, algo que no me es muy útil. Veo como una mano se pega al cristal grisáceo de la puerta, sin embargo, mis ojos no logran captar por completo la imagen. La figura intenta varias veces abrir la puerta, hasta que por fin lo logra.
Louis entra a la habitación con oscuras ojeras que le cuelgan y labios partidos. Me regala una sonrisa y se sienta en mi cama; encima de mi pierna. Suelto un grito y el cambia el gesto súbitamente, poniéndose de pie. Los músculos del rostro se me relajan y él se muestra aliviado, volviendo a sonreír.
– _____. – dice al mismo tiempo que sonríe. – ¿Cómo te sientes hermosa? – pregunta hincándose a mi lado, tomando mi mano entre sus dos manos, entrelazando nuestros dedos.
Que pregunta tan estúpida. ¿Cómo me puedo sentir? Trato de ser amable, sin embargo, eso no se me da cuando la gente me estresa, a pesar de que se porten tan bien conmigo. – Creo que es una pregunta algo estúpida, Lou.
– Hmm, bueno, cambio de pregunta. ¿Necesitas algo?
– Salir de aquí. – digo girando la cabeza. No lo puedo evitar, evitar comportarme así con él, no estoy de humor, ni siquiera con él. Creo que debería de dar gracias a que esta vez me estoy controlando en vez de empezarle a gritar cosas que no entiende, algo que suelo hacerle. Prefiero desviar la mirada en vez de soltarle con ésta toda la rabia que llevo dentro.
– Pronto, muñeca, pronto. – me dice poniéndose de pie. Creo que ya descubrió que hoy es uno de esos días en los que no estoy en mi mejor punto, y eso me alegra; poder relajarme un poco y dejar de fingir un rato.
– Mi amor… – dice mamá entrando al cuarto. ¿Desde cuándo le importo tanto? Digo… si es que se puede saber. Al menos vino; igual y se está esforzando en hacerme un poco más de caso para no terminar como Iván. Desde que mi hermano se largó con su novia la exótica no le importamos tanto. <<¿Para qué les di todo lo que tienen? De seguro terminarás como tu hermano, cariño. Casándote con el primer chico que te altere la hormona.>>, suele decirme. No debería juzgarme así, aunque, a veces pienso que, debería hacer exactamente eso, para hacerla pasar un coraje, aunque sea por un rato. – Puede que salgas mañana, corazón. Depende de tu reacción. – dice con la típica sonrisa que usa para conseguir patrocinadores para sus productos. Ya no sé si esa es su sonrisa real, o la fingida.
– Vale. – susurro. – ¿y Harry? – pregunto girándome hacia Louis.
– Ah, Harry. – su impresión me dice que algo no está del todo bien. – ¿No prefieres saber de ti antes?
– No. – digo firme. – ¿Acaso no oíste lo que pregunté?
Todos se quedaron callados, con la mirada baja. Siento como las venas de las sienes me empiezan a palpitar. Su sonido me distrae un rato. Papá se acerca a mí, con la misma sonrisa que usa mi madre.
– ¿Sabías que te descalabraste? – me pregunta en tono interesante. Yo lo niego con la cabeza. En realidad ni lo había sentido. El coge mi mano y la pasa por encima de las vendas que rodean mi cabeza. Cierto. Me descalabré. – No lo sabía. – dice dirigiéndose a mi madre, soltando una risa ruidosa. – Ay mi niña. Fuera de eso no hay nada más que informarte, más que te esquinzaste el tobillo… y fractura leve en la rodilla.  – dice con una sonrisa traviesa. Mi padre siempre con su lado divertido de todo. Aunque las cosas no tengan nada de divertido, se ríe.
– ¿Así que no me piensan decir nada sobre Harry? – digo y nadie menciona nada. – Okay… okay. Déjenme sola, ¿quieren?
Todos salen sin decirme nada, solo oigo algunos susurros entre ellos. Mi habitación se queda en completo silencio, solo puedo oír como unos doctores platican en la habitación de alado, que está separada de la mía tan solo por una cortina, sin embargo, no me interesa escuchar lo que dicen. Recargo mi cabeza en la almohada, rendida, cuando escucho un grito interrumpido proveniente de la habitación de alado. Harry. Ese grito fue de Harry. Esa voz áspera y cálida era total y solamente de él. Trato de girar mi cabeza hacia la cortina, pero me doy cuenta de que haciendo eso me taparía una oreja, y no lograría escuchar lo que dicen, así que mejor me quedo tal y como estaba, tratando de forzar mi oído derecho.
– Estoy vivo. – susurra el que creo es Harry. – ¿Y _____? – dice y con eso me aseguro de que es él.
– No te preocupes. Ella está bien, nada grave. – dice una voz femenina que no reconozco.
– Ay mi bebé… ella no se merecía esto, ¿lo sabes?
– Sí, sí. La linda y perfecta _____, blablablá. – dice la voz misteriosa y luego hay una pausa que sé que les es incómoda. – Tú si merecías todo esto, ¿lo sabes? – dice con el mismo tono de Harry.
– Por supuesto que lo sé. Los errores quedarán en el pasado. Prometo no volver a cometerlos. Hay que vivir en el presente.
– Allá tú.
– Lárgate. – dice Harry firme. La persona misteriosa obedece dando un portazo. ¿Quién era? Como sea; yo confío en mi novio y no voy a permitir que una persona así me haga desconfiar. Como sea.
Olvido lo ocurrido y jalo mi celular que estaba en el buró de alado, decidida a saludar a mi novio, o a hacer algo. Muero de aburrimiento.
– Harold… – le escribo por iMessage.
– ¡Bebé!:3 – me responde al cabo de un par de minutos.
– Estamos juntos en esto, ¿cierto?
– Ay, bebé… no sabes cuantas ganas tengo de correr a abrazarte y besarte, pero ni siquiera pararme sin lastimarme puedo. – lo dejo en visto, pensando en lo que podríamos estar haciendo ahora. – ¿FaceTime?
Lo dudo un poco, despeinada, desmaquillada. Iugh. Pero bueno, si me quiere no creo que eso le importe, así que mejor decido dejar de pensar y marcarle antes de arrepentirme. Él tampoco está muy presentable. Los chinos los lleva enredados y le caen por la frente despeinados e incluso aplastados, sus ojos no despiden brillo y su piel se ve más pálida y seca que nunca. Sí así se ve el, no quiero imaginarme como me veo. Apenas y se nota cuando sonríe.
– Tu cabeza. ¿Qué pasó? – pregunta desconcertado.
– Descalabrada. – digo con una pequeña sonrisa. Al fin lo veo.
– Fue como una pesadilla. Cuando el coche por fin se detuvo y te vi inconsciente a mi lado sentí que el mundo entero se me venía encima. Tú. Tan delicada. Tan vulnerable. Sabía que el coche iba a estallar. – dice y empieza a desviar la mirada hacia un lado. No sé si es porque no me quiere ver a los ojos o si es porque le cuesta revivir los recuerdos. – Abrí la puerta lo más rápido que pude, decidido a correr hacia ti. Cuando llegué a ti te saqué tratando de no lastimarte; te tenía entre mis brazos y lo primero que hice fue darte un firme beso en la frente. Corrí hasta ya no poder más, y caí al suelo contigo aún en brazos; despejé el cabello de tu rostro y caí sin fuerza a tu lado. Pensé cuanto te amo y que yo no quería nada de esto. Me quede viendo sin saber qué hacer la sangre que rodeaba tu cuerpo, sabiendo que yo no podía hacer nada; quería llorar, pero las lágrimas no salían, no tengo idea porque… y, eso fue todo antes de que la luz comenzara a desaparecer y mis ojos se cerraran para perder la noción del tiempo. – se queda callado, pero parece que quiere decir algo más; sin embargo, no dice nada.
No sé qué decir, quiero darle unas palabras que lo hagan sentirse bien, que sepa que estoy con él y que nadie nos puede hacer nada ahora, pero pareciera que todas las palabras se borran de mi mente, dejando solamente su nombre. – Harry…
– Me contaron los doctores que estabas muy alterada cuando llegaron los paramédicos. – dice con la misma voz entrecortada de hace rato.
– Pensé que no volvería a verte, tuve miedo. – ambos nos quedamos callados. – ¿Sabías que tal vez saldré mañana? – le pregunto intentando cambiar el tema.
– Ah, si… y me voy a quedar solo. – quise decir algo, pero me interrumpe. – Está bien. Eso quiere decir que al menos mi intento por protegerte no estuvo del todo mal. Muy bien.
Me quedo callada. A veces no sé si dice las cosas para hacerme sentir mal o porque de verdad las siente. – Me siento algo débil, creo que debo descansar. Adiós. – digo mandándole un beso y colgándole sin poder escuchar su reacción. Me pongo a jugar un rato en mi celular, hasta que siento que los ojos se me empiezan a cerrar y me quedo dormida con el móvil aun en mi mano.

domingo, 26 de mayo de 2013

'True Love Comes Just Once' Capítulo 2


Una semana ha transcurrido desde la última vez que he visto a Harry y a Louis en un intento por disfrutar mis vacaciones de verano. Harry había llamado hace unos días para decirme que quería hacer un viaje conmigo, el cual, aunque lo dudé, terminé aceptando. Él se mostró realmente emocionado con el asunto, a diferencia mía. Hoy es el día del viaje. Aun es lo suficientemente temprano para que empiece mis maletas, así que me siento en el sillón a ver la televisión, muerta de aburrimiento, con un aparato que no muestra cosa interesante en su pantalla, y mi celular alado, esperando a que alguien me llame y me quite lo aburrida, y al parecer eso funciona, debería hacerlo más seguido. Mi celular está sonando: “A Thousand Years”, mi canción favorita.
– ¿Bueno? – contesto un poco ronca, ya que hace días que no hablo con alguien.
– ¿_____? ¿Cómo estás? ¡Habla Melissa! – dice Melissa, aquella chica que es mi mejor amiga y llevo tiempo, que me ha parecido eterno, de no verla. Una chica alta y delgada, tez bronceada de un color como naranja, cabello negro que cae como rulos por su espalda y unos ojos verde transparente que seducen a cualquiera. Siempre he sabido que ella es mucho más linda que yo, pero su carácter no le ayuda demasiado. Ella está perdidamente enamorada de Louis (o eso dice), sin embargo, hay veces en que Louis no quiere saber absolutamente nada de ella. Puede ser algo caprichosa y manipuladora, pero en el fondo realmente lleva un buen corazón.
– ¡No! ¡No es cierto! ¿Cómo estas Meli? – respondo enloquecida.
– Pues bien, aunque extrañando un poco a Lou. ¿Y tú?
– Igual. Ay Meli. Bueno cambiemos de tema, ¿cuando llegas?
– Hmm… ¡Mañana! – dice emocionada.
– Hmm… ¿Mañana? – digo extrañada.
– Si… Mañana… ¿Por qué?
– Porque… ¿Ves lo de la playa? Es mañana.
– Ay, bueno… ¡Vete con tu galán! Tú no te preocupes, en serio.
– ¿En serio, Meli? Ya sabes cuánto lo amo.
– Si, lo sé. ¡No te preocupes! Yolo. Cuando regreses me marcas, ¿sale?
– ¡Eso ni se diga! En la mañana que regrese te marco.
– ¡Calenturienta! ¿Cuantas noches van a pasar, eh?
– Un par, pero no de la forma que tú crees. ¡Aquí la calenturienta eres tú!
– Bueno amiga te dejo.
– Sale. Te amo, Meli. Nos vemos en un par de días.
– Te amo más, ¡bye! – dice colgándome.
Apago la tele y me recuesto en el sillón con los audífonos puestos para relajarme un rato, sin embargo, fuera de lo planeado, me quedo dormida y despierto tarde. Me paro sin saber qué hora es, pero tampoco me interesaba mucho, y voy al espejo del baño. Me cepillo el cabello perdiéndome en mi propia mirada en el espejo, viajando en mi imaginación. De repente, me interrumpe la llegada de un mensaje a mi celular, que por cierto era de la compañía telefónica. Lo cierro y no sé porque me fijo en la hora. Ya eran las 9 de la noche, una hora para que Harry llegue por mí, y yo sigo en el mismo lugar que antes: no maletas listas. Doy un pequeño brinco y jalo la maleta de encima del closet. Le sacudo el polvo, que me hace estornudar unas pocas muchas veces, y luego la abro. Al abrirla me doy cuenta de hace cuánto tiempo no salgo de viaje. Saco un pequeño traje de baño, recuerdo perfectamente esas vacaciones. Fueron con Louis. Yo tenía como 6 años, y el por ende tenía 8. Realmente nos la pasábamos muy bien juntos, desearía volver en el tiempo y revivir todos aquellos momentos. Sigo sacando las cosas de la maleta y encuentro unos pequeños calcetines enrollados, uno amarillo y el otro negro y decido abrirlos. Encuentro unas fotos de Louis conmigo, en la playa, jugando, abrazándonos, divirtiéndonos. También encuentro un collar hecho de conchitas que Louis me había hecho en el taller de verano, en una conchita dice: “M+L=BFF<3”, aunque ya no se distingue tan bien como antes. Espero que nuestra amistad no se borre tal como esa tinta, con el tiempo. No puedo evitar sonreír y abrazar aquellos recuerdos que me hacen sentir tan bien, y los guardo en mi cajita de recuerdos. Luego, sigo guardando mi ropa y todo aquello que fuera a necesitar. Estoy segura de que no me queda mucho tiempo, y, en eso suena mi celular, confirmando mis pensamiento.
– ¡Ay voy! ¿Ya vienes? – digo sin dejarlo hablar antes.
– Si mi vida. ¿Ya estas lista? – me responde.
– Algo así…
– Bueno, estoy afuera. Vente ya, que ya es algo tarde. – dice y puedo oír como un coche se sube a la banqueta de afuera de mi casa.
– Voy amor – digo mientras intento cerrar la maleta, luego cuelgo el teléfono. Reviso la lista de lo que llevo y estoy totalmente segura de que llevo todo, así que salgo corriendo a abrir la puerta, jalando mi maleta por detrás de mí.
– ¡Amor! Por fin llegó el día – dice Harry abrazándome, luego intenta besarme, pero me muevo.
– Vámonos. – digo muy seca. En realidad, no hay razón alguna para comportarme como lo estoy haciendo, pero lo hago.
Harry arranca el coche y nos vamos. Yo iba con cara de preocupación, y por fin, después de 10 minutos, Harry lo nota.
– ¿_____, pasó algo? – me pregunta serio.
– No, amor. ¿Por qué lo dices? – respondo nerviosa.
– No lo sé… Estas muy fría. Tú eres muy cariñosa y no has ni siquiera puesto tu mano en la mía… Ve. Ahí está. Sola y con frío.
– Tápala. – digo tratando de ser seria y evitar la risa.
– Pero… no traigo cobijita.
– Yo traigo un trapito, Harold, ¿te sirve?
– Creo que no, pero tu mano me serviría. – dice Harry haciéndome ojitos.
Puse mi mano en la suya y la apreté. – ¿Contento? – digo sonriendo.
–Yo solo quería sentir un poquito de ti mi Solecito.
– ¿Pues qué quieres? ¿Qué te coma a besos en la carretera?
– No estaría mal. – dice el chico con una sonrisa traviesa.
– ¡Harry!
– ¿Qué? Ni siquiera me saludaste bien, cariño.
– Sabes que no es necesario que te salude bien. Tú sabes que te amo.
– Demuéstralo. – dice Harry quitando su mano de debajo de la mía, pasándola al volante, junto a la otra, manteniendo la vista al frente, viendo de reojo de vez en cuando.
Paso una mano lentamente por su espalda, en parte para calentarla, ya que estaba helada, corro mis dedos por sus rizos y le planto un tierno beso.
– Y, ¿eso es todo? – dice aun sin mirarme a los ojos.
– ¡Amor!
– ¿Qué pasó? – responde tratando de aguantar la risa, girándose hacia mí.
– Te estas burlando de mí, ¿eh?
– Si… ¿Cómo supiste?
– Hmm… ¡Me amas!
– ¡No más que tú a mí!
– ¡Uy! Tú al infinito y más allá.
– ¡Tú me amas un puntito más que yo para siempre y ya no se vale decir nada! ¡Ja!
– ¡Feo! – grito ya sin saber qué decir.
– ¡Fea!
– ¡Asqueroso!
– ¡Asquerosa! – me grita de vuelta. – Pero así te amo.
– Aww, Harry. Eso no te quita ni lo asqueroso ni lo feo, amor. – digo sonriendo.
– A ti menos. – dice poniéndome una mano en el cabello, desenredándolo y acercándose para besarme. Empieza a besarme cuando veo algo que me alarma y, sin querer, lo muerdo.
– ¡Harry! – grito.
– ¡_____! ¡No creas que no me dolió! Repáralo. – dice acercándose para besarme nuevamente.
– ¡No! ¡La curva, baboso! – grito alarmada.
– ¿Qué? – grita poniendo una mano en el volante, sin embargo, ya era demasiado tarde. El coche sale volando por un barranco dando vueltas y vueltas mientras cae. Nos tomamos de la mano, y ambos podemos escuchar nuestros propios gritos, aunque sin producirlos apropósito. Después, no sé qué pasa.
Despierto recostada delicadamente sobre pasto amarillento. Siento que mi cabeza va a reventar, con ideas revueltas vagando a sus anchas, sin entender mi situación. Al fin logro sentarme, sintiendo como si mi cabeza pesara una tonelada y me jalara hacia atrás. Me giro lentamente hacia Harry, inconsciente a mi lado, y mis ideas comienzan a aclararse, aunque solo un poco.
– Harry… – susurro. – ¿Harry? ¿Harry, todo bien? – empiezo a subir el tono de voz hasta que… – ¡Harry! ¡Mi amor! – Estoy gritando – Harry… Por favor mi vida, dime que estas bien, ¿sí? ¡Dímelo! – le grito agitando su cuerpo, pero no responde. Ni siquiera estoy segura de que siga respirando. Su cuerpo se siente helado, al igual que el mío. Esculco sus bolsillos y encuentro mi celular, intacto, solo con un par de rasguños nuevos. Veo en los contactos y llamo al primero que reconozco. – ¿Si, bueno?
– ¿Harold? ¿Eres tú o guardé mal este número? – respondieron al otro lado del teléfono.
– ¡No! Soy _____, novia de Harry. No te conozco en persona pero Harry tiene tu número y fue el primero que vi, por favor, Lety, ayúdanos. – digo alterada y de forma rápida.
– Okay. Tranquila, _____. ¿Qué pasó? No entiendo. – responde confundida.
– Tuvimos un accidente. Avisa a lo que se tenga que avisar, por favor, no sé qué hacer.
– Tú tranquila. ¿Dónde están?
– No lo sé exactamente, pero, aún no salíamos de la ciudad. El coche brincó por un barranco, eso es lo último que recuerdo y ahora estamos en no sé dónde. No sé cómo llegamos aquí.
– Okay, tranquila, los encontraremos, yo me encargo. ¿Sale? Bye. – dice colgando sin dejarme decir nada, creo que se estresó conmigo.
– Okay… Okay, estaremos bien Harry, ¿oíste? – digo acurrucándome a su lado, pasando su brazo por encima de mi hombro. – Vendrán por nosotros amor, y todo estará bien. – me quedo mirando al cielo repleto de estrellas por un largo rato con los ojos bien abiertos, hasta que el silencio de la noche es interrumpido por ambulancias y patrullas. Me paro de un tiro y empiezo a tartamudear, sin entender yo misma lo que estaba diciendo. Un hombre con chaleco naranja se acerca a mí, jalándome del antebrazo. Logro soltarme y corro hacia Harry, que está recostado en una camilla, con aparatos alrededor de él. Tomo sus manos heladas, manchadas de sangre, entre las mías, que apenas me doy cuenta también están manchadas de sangre. En eso, otro tipo con chaleco naranja al que no le puedo ver los rasgos de la cara, me jala ambos brazos por detrás, y me doy el privilegio de darle un beso rápido en la mejilla a Harry antes de que me alejen de él para encerrarme en otra ambulancia. – ¡Harry! ¡Harry! ¡Harold Styles! ¡No me dejes! ¡Despierta y llévame contigo, Harry! – grito mientras me acuestan a la fuerza en una camilla y luego alcanzo a sentir como la sustancia de la jeringa empieza a invadir mi cuerpo. – Te amo. – alcanzo a susurrar por último.

viernes, 5 de abril de 2013

'True Love Comes Just Once' Capítulo 1


Me levanto en la madrugada gracias a que escucho el sonido de mi celular.
− ¿Quién será a estas horas? – me pregunto medio dormida. Jalo el teléfono móvil hacia mi entrecerrando un poco los ojos, ya que no llevo los lentes de contacto y no alcanzo a distinguir bien lo que se ve en la pantalla. Lo acerco un poco más y logro distinguir las letras. “Harry Styles”. – ¿Bueno? ¿Paso algo?
− ¡No! ¡Cómo crees! Es que estoy en el antro con Lou y él quiere que te vengas… − dice Harry entre risas y con la música tan alta que apenas & logro escucharlo.
− ¿Te sientes bien? Te oigo un poquitín tomado…
− ¡Claro que sí, _____(TuNombre)! ¿Cuándo has visto que se me pasen las copas, eh? No me respondas… − dice volviendo a reír.
− Tienes razón, mejor no te respondo… Voy por ustedes, me da miedo dejarlos así. – respondo mientras me pongo las pantuflas y luego salgo de la habitación apresurada. – ¡Papá! ¡Mamá! Voy por Harry y Louis, no tardo… − digo aunque sé que a mis padres no les interesa mucho a donde vaya. Jalo las llaves del coche y salgo de la casa. – ¿Al de siempre, verdad? ¿Harry? ¡Harold!
− ¡Ah, sí! Es que ya vez que Louis siempre anda presentando…
− ¡Cállate, cínico! ¡Córranle que estoy en pijama! ¡Estoy en la puerta! ¡Agh! – grito al teléfono. Espero un buen rato & decido asomarme por la entrada pero no los veo por ningún lado. Estoy empezando a desesperarme así que entro al lugar. – ¿Dónde estarán? ¡Parecen niños! Inmaduros… ¡Ah! Ya los vi. ¡Así les va a ir! ¡Y más a Harry! ¡Harold Styles! ¡Ven acá a la de ya! Y tú también Louis, que no me tienes nada contenta. – grito. 
− ¡Ay, ay! ¿Qué paso, ya te enojaste, bonita? – me pregunta Louis.
− ¡Ya mi vida, relájate! Mejor vente a la barra & nos echamos una copita, ¿sale, mi vida, hermosa, preciosa? – me dice Harry intentando convencerme sin éxito alguno.
− ¡Una copita ni que nada! ¡Nos vamos ahora mismo! ¡Y los dos estarán en mi casa hasta que se les pase la borrachera! ¡Ay, niños, ay! – digo jalándolos de las orejas como a un par de niños pequeños.
− Pero... Mi vida... Es que... – tartamudea Harry.
− ¡Es que nada! – lo interrumpo.
− Hazle caso su vida... – me dice Louis. Yo solo lo volteo a ver feo y lo empujo dentro del coche. – ¡Salvaje! – grita.
Subo al coche y manejo directamente a casa, sin decir ni una sola palabra. Llego y volteo a ver a los chicos que se habían quedado dormidos desde hace un buen rato. Bajo y abro una puerta, luego la otra, y ambos caen soltando quejidos.
− ¿_____? – pregunta Harry confundido.
− ¡Vaya! ¿El chico empieza a reaccionar? – respondo enojada.
− Agh, mi cabeza. – gruñe Louis.
− ¡& te lo tienes bien merecido! Louis, ¿qué hacías presentándole chavas a mi novio? ¿Acaso no eras mi mejor amigo?
− ¿Eso hice? Oh... Lo siento... Pero sabes que Harold no tiene ojos para nadie más que para ti. – responde poniéndose de pie y agarrándose la cabeza.
− Les pediré algo a los dos. – empiezo a decir mientras abro la cerradura de la puerta. – Si me quieren, ¡dejen de ir al maldito antro! ¡Y no se irán hasta que amanezca! Así que pónganse cómodos en la sala, okay? – concluyo y luego subo las escaleras furibunda para encerrarme.
− ¡Amor! ¡Espera! Es que… − empieza a decir Harry, sin embargo, cierro la puerta en su cara, quedándome pegada a la puerta para oír que decían.
− Como que se van acabando nuestras saliditas… Hazza… − dice Louis en tono burlón.
− ¡Sí! ¡Y todo fue tu idea! ¡Así que cállate o mi cabeza estallará! – le responde Harry realmente enojado.
− En el tercer cajón hay pastillas. Solo quedan tres, así que solo deberías tomar una. – dice Louis sentándose en el sillón de la sala, subiendo los pies y cruzándolos.
− Ah, mira. ¿Y tu cómo sabes todo eso? Si se puede saber. – pregunta aún molesto.
− Soy su mejor amigo. Lo sé todo. ¡Duh! – lo reta.
− Eso crees tú. ¡Pero es mi novia! Y jamás la conocerás de la forma en que la conozco. – dice llevándose una pastilla la boca, que se traga después de un par de segundos. – Grábalo en tu cabecita, ¿quieres? – concluye dándose golpecitos con el dedo índice en la sien. Se da la vuelta y se encierra en el cuarto que de vez en cuando lo dejo usar. Louis cierra los ojos de jalón y se deja llevar por el sueño.
Solo pude dormir una media hora y por más que lo intento no logro cachar el sueño de nuevo. Le doy vueltas al asunto y por fin junto fuerza para levantarme de la cama y bajar por las escaleras. Voy caminando en cuclillas y me asomo a la recámara donde esta Harry. Él está dormido, tranquilo. Cambio de idea y mejor me dirijo a la sala con Louis.
− Lou… ¿Estas despierto? – preguntó en voz baja para evitar despertar a Harry.
− Si corazón, aquí estoy. – responde. 
− ¿Vamos a mi cuarto, sale? Es que siento que vamos a despertar a Harry.
− Si, como quieras, _____.
Mientras subimos las escaleras logro notar al chico raro. Cierro la puerta del cuarto y me siento en la cama.
− Tommo… Te siento raro. Si fue por lo de hace rato en serio perdón, pero me hizo enojar mucho que le presentaras chavas a Harry. – digo bajando la mirada.
− No. No es por eso. – responde a mis palabras.
− ¿Entonces?
− Solo es un pequeño secreto que traigo… Ya no lo soporto más pero en serio no es nada importante.
− Vamos, pues cuéntalo. Sabes que soy tu mejor amiga y qué guardaré muy bien tu secreto. – digo con una sonrisa entre labios. – Además se sentirá bien contarlo. Vamos.
− Precisamente por eso no te lo diré. Porque eres mi mejor amiga. – dice mientras desvía la mirada.
− No entiendo. Tu y yo siempre nos contamos todo.
− Pero mi secreto es otra cosa que no entenderás… Perdón, _____, no puedo.
− ¿Harry lo sabe? – pregunto extrañada.
− ¡No! Ni se lo imagina. Bueno, tal vez…
− Esto está muy raro, y pienso llegar al fondo. ¡Pero ven acá, cosa con patas, y dame un abrazo! Quiero verte sonreír.
Él se para y viene hacia mi y me da un abrazo diferente a los que normalmente me daba. Este abrazo jamás lo voy a olvidar. Este abrazo es uno dulce y cálido.
− Te amo mejor amiga. – me dice Louis al oído.
− Aww, corazón. “MEJORES AMIGOS POR SIEMPRE”, ¿lo recuerdas? – digo.
− Claro que sí. “HASTA QUE SEAMOS PASITAS”. – me responde Louis y ambos reímos. Oigo unos ruidos y unos golpes que vienen de abajo. Volteo a ver a Louis y los dos bajamos corriendo. Entramos al cuarto de Harry y lo veo tirado alado de la cama con el pelo revuelto.
− Me caí. – dice Harry sin levantarse. Louis se empieza a atacar de risa.
− ¡Mi amor! ¿Estás bien?  – digo corriendo hacia el y cuando estoy cerca le acaricio la cabeza.
− Si estoy bien… Pero me duele.
− ¡Ay, no! Ven. Ahorita te curamos. – lo jalo de un brazo para que se siente en la cama. – Ahorita lo arreglamos. Voy por árnica y hielo. – le doy un beso en los labios y salgo corriendo a buscar lo que necesito.
− ¿Es perfecta, no? – le dice Louis a Harry. – “Ahorita lo arreglamos. Voy por árnica y hielo. Muak. Muak. Muak.” – dice tratando de imitar mi voz.
− Pues si… Gracias por presentármela, es el ángel de mi vida.
− No solo de la tuya. – suspira Louis.
− ¿A qué te refieres con eso?
− Oye, tranquilo viejo. Pues que desde que la conozco me alegra. – se burla Louis.
− Ya, ya. Vengo, vengo. – grito mientras corro.
– Gracias, te amo chiquita. – dice Harry.
– Sabes que no hay de que, yo también te amo. – digo mientras me siento en sus piernas. – Deja te pongo árnica. – digo poniendo pomada entre mis dedos, que luego paso por su cabello, entre sus rizos. – Y ahora, te detengo el hielo. – pongo el hielo en su cabeza y me quedo mirándolo fijamente a los ojos. Nuestros rostros comienzan a juntarse y dentro de poco rato estamos besándonos.
– Oye, ¿y Louis? – pregunta Harry notando que no está en la habitación.
– No lo sé. Estaba aquí hace unos segundos. – digo extrañada.
– Aquí estoy. – dice Louis entrando en la habitación.
– ¿Por qué esa cara larga amiguín? – pregunta Harry bromeando, sin embargo, Louis no le responde más que con un bufido. – Bueno, pues, yo ya me voy. – dice Harry, me besa y le da una palmada en la espalda a Louis, luego me manda un beso desde afuera, a través de la ventana.
– Y bien. ¿Qué sucede?
– ¿Qué sucede? ¿Qué sucede de qué?
– ¡Louis! Yo sé que tienes algo, ¿porque no me lo quieres decir, eh?
– ¡Porque no es nada, _____! ¿Cómo te diré algo que no existe, eh? Ya. Tranquilízate. ¿Puedo tomar una ducha?
– Sí. Deberías de hacerlo. Apestas a alcohol. – digo algo enfadada por la falta de confianza de mi amigo. – Tu toalla está en la bardita. – él no dice nada y sube, yo saco mi celular y le marco a Harry.
– Bebé. – dice Harry al otro lado del teléfono.
– Hola amor. – respondo cariñosamente.
– ¿Ya te dijo algo ese muchacho?
– No, y de verdad me molesta su falta de confianza hacia nosotros. Somos sus mejores amigos, ¿qué no? – digo sin cuidar el volumen de mi voz.
– Creo que ya sé que es lo que pasa aquí…
– Claro, falta de confianza, ¡lo he dicho!
– No, no, mi vida, eso no. Bueno, aparte. – dice, y luego hay una larga pausa. – A mí se me hace que tiene problemas de amor, tú sabes….
– ¿Qué? ¿Amor? ¿Cómo? Solo le ha gustado su vecina, y realmente sufrió mucho.
– A mí se me hace que no solo le ha gustado su vecina. Tú también. – dice Harry muy convencido. En cuanto dice eso las palabras se quedan sonando una y otra vez en mi mente. *Tú también, tú también.*
– ¿Yo también? ¡Estás loco!
– No, no estoy loco. Eso no es lo único que sé. También sé que él te está empezando a gustar.
– ¡Harold! ¿Cómo piensas eso? ¡Sabes que yo amo tanto a Louis como a un hermano!
– Perdón mi vida pero es que pasas tanto tiempo con el que a veces me pongo celoso…
– Sabes que yo NUNCA me enamoraría de Lou, amor.
– Bueno, te creo… Me tengo que ir, salúdalo de mi parte. Te amo. Adiós. – dice pegándose un poco más al teléfono para mandarme un beso.
– Si Harry, te amo. Bye. – concluyo colgando el celular. Me giro e inesperadamente encuentro el rostro de Louis asomándose por el marco de la puerta. No puedo decir nada, sin embargo, ya que desaparece en segundos.
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¿Qué les parece? Bueno, si quieren que suba otro capítulo dejen su comentario(; 
Andrea xx